Trastorno por Atracón


Lic. Nut. Guillermina Rodríguez Gallegos
Nutrióloga Clínica

Uno de los trastornos en los que se manifiesta de forma más evidente el descontrol excesivo en la ingesta de alimentos es el atracón. El atracón es un síntoma y tiene un valor emocional. De forma inconsciente, el paciente calma el dolor o la tensión emocional con la sobre ingesta.

El atracón consiste en comer de forma ansiosa una cantidad de comida excesiva. Y se suele acompañar de sensaciones de culpa y malestar. Si bien al inicio es ocasional o ante situaciones de tensión emocional importantes, poco a poco las personas se dan los atracones con más frecuencia o ante situaciones cotidianas de estrés. Incluso ante situaciones de alegría, para celebrarlas es un buen pretexto. De esta forma las personas sienten poco a poco que su vida está controlada por la comida.

El tratamiento para superar el trastorno está dirigido a romper los círculos viciosos que se generan: la persona debe intentar no calmar la ansiedad a través de la comida, porque esto le provoca, a su vez, culpa y más ansiedad. Para ello, se aprenden técnicas de control de la ansiedad, se realiza terapia grupal y, en algunos casos, se prescribe medicación.

Es importante trabajar aspectos psicológicos como cultivar la autoestima, aprender a retrasar la satisfacción de los impulsos, detectar los factores que desencadenan el atracón y modificarlos y optimizar las habilidades personales mediante el trabajo desde la psicología positiva y el crecimiento personal. Si se entiende que el atracón es una forma de tapar una necesidad, si se aprende a desarrollar esta necesidad no se requerirá esta ingesta excesiva.

Es muy importante realizar una evaluación nutricional del paciente y proporcionar un plan de alimentación adecuado a sus necesidades y en horarios establecidos, para contribuir a la formación de hábitos positivos de alimentación y lograr que el paciente coma sólo cuando es su tiempo de comidas, que sean alimentos que costriben a una buena alimentación y una salud adecuada.
Recuerda que somos lo que comemos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *