Cáncer de Mama y Ejercicio

Las mujeres que realizan ejercicio físico aeróbico tienen menos riesgo de desarrollar cáncer de mama.

Las mujeres que realizan ejercicio físico aeróbico tienen menos riesgo de desarrollar cáncer de mama, la cual se trata de una enfermedad que afecta a una de cada ocho mujeres a lo largo de su vida y del que cada año se diagnostican en México unos 26,000 nuevos casos, representando el 30% de todos los tumores que afectan a las mujeres.

El ejercicio mejora el sistema inmune en estadíos avanzados de la enfermedad, en el cáncer recurrente y cuando hay metástasis ya que hay una actividad proinflamatoria. En pacientes con cáncer que practican Tai Chi, hay una actividad inflamatoria y unos niveles de insulina con efectos positivos.

El ejercicio controla el peso, el sobrepeso y la obesidad que están relacionados con la aparición de cáncer de mama en las mujeres postmenopáusicas. El motivo es que la obesidad favorece una actividad inflamatoria, un estimulo estrogénico y un incremento de IGF1 que favorece la aparición del cáncer.

El ejercicio regula el ciclo circadiano y regula el sueño, por eso, la práctica de ejercicio físico ayuda indirectamente a controlar el cáncer de mama.

No obstante, y pese a estos datos, la supervivencia se sitúa en torno al 95% gracias a la implementación de programas de detección precoz y a los avances en la medicina personalizada.

Son muchos los factores que intervienen en el pronóstico de un cáncer de mama, entre ellos, se encuentran aquellos que están relacionados con el propio tumor o con nuestros genes y que, por tanto, no podemos cambiar.

Sin embargo, existe también otro tipo de factores sobre los que sí se puede actuar y que pueden influir positivamente en el pronóstico. Entre ellos, se encuentran hábitos como seguir la dieta mediterránea y acudir a las revisiones ginecológicas para realizarse las mamografías de “screening” cuando corresponda.

No sólo se ha demostrado que las mujeres que realizan ejercicio físico aeróbico tienen menor riesgo de desarrollar un cáncer de mama, sino que, además, en aquellas mujeres a las que se les ha diagnosticado un tumor de este tipo, el ejercicio mejora su pronóstico.

Ahora bien, respecto a la prevención; es de suma importancia la información y educación desde la infancia. “Hay que inculcar a los niños hábitos de vida saludables como la dieta mediterránea y el ejercicio físico”.

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