Alteraciones Cerebrales en Niños

La contaminación atmosférica durante el embarazo se asocia a alteraciones cerebrales en los niños.

Un ambiente contaminado durante el embarazo puede perjudicar al desarrollo del feto y alterar su peso al nacer. Cuanto mayor sea la tasa de contaminación a la que las madres están expuestas, más bajo será el peso del bebé al nacer. Cuanta más contaminación haya en el medio ambiente, mayor será la probabilidad de que los bebés nazcan con un peso menor a 2,500 gr.

La contaminación está producida por:

  • Los óxidos de nitrógeno, debidos a las emisiones de los coches, autobuses, etc., a la actividad industrial y a las instalaciones de calefacción.
  • Los componentes orgánicos volátiles (que se evaporan), debidos al tráfico automovilístico (la gasolina), y a algunas actividades industriales (empleo de solventes, etc.).
  • El sol, que transfiere energía y provoca la reacción entre óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles, de los que se deriva el ozono; en verano, respiramos las sustancias producidas por el sol, que desarrolla una función “buena” y una “mala”: calienta el aire, facilitando su renovación, pero también provoca reacciones químicas que vuelven más agresivas algunas sustancias contaminantes.
  • Sin embargo, en invierno, respiramos las sustancias contaminantes derivadas de las industrias y del tráfico automovilístico, el “smog”.

La contaminación nos afecta a todos, pero especialmente a los niños. Porque cuando el organismo está desarrollándose y tiene un sistema inmunitario menos fuerte y debe estar más protegido, ya que una alta exposición puede contribuir a una reducción en la capacidad cognitiva de los futuros hijos cuando estén en edad escolar.

Investigaciones recientes han descubierto una asociación entre la exposición en casa a la contaminación atmosférica durante el embarazo y anomalías cerebrales que pueden contribuir a una reducción en la capacidad cognitiva de los niños en edad escolar y revelan las dificultades en el control inhibidor, la habilidad de regular el autocontrol y el comportamiento compulsivo, lo que se asocia con problemas de salud mental como el comportamiento adictivo y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

De igual modo, la exposición a partículas finas durante la vida fetal se asoció con una corteza cerebral más fina en varias regiones de ambos hemisferios, uno de los factores que permitirían explicar las deficiencias observadas.

Otros estudios han relacionado la contaminación del aire con un mayor riesgo de accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos.

La relación entre exposición a partículas finas, alteraciones estructurales del cerebro y control inhibidor se observó a pesar de que los niveles en los hogares de partículas finas no excedieron los límites normativos permitidos por lo que no se puede garantizar que los niveles actuales de contaminación en nuestras ciudades sean seguros debido a que el cerebro del feto es particularmente vulnerable, ya que aún no ha desarrollado los mecanismos para protegerse de las toxinas ambientales o eliminarlas.

Autor:
Dr. Ángel Paul Flores Bello
Internista-Neumólogo
Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias
Ciudad de México

 

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